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Vol. 108. Núm. 5.
Páginas 489-491 (Junio 2017)
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Carta científico-clínica
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Reconstrucción del ala nasal mediante injerto condrocutáneo
Chondrocutaneous Graft for Reconstruction of the Ala Nasi
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T. Kueder-Pajaresa,
Autor para correspondencia
Tkueder@hotmail.com

Autor para correspondencia.
, C. Prada-Garcíab, P. Sanchez-Sambucetyb, M.A. Rodriguez-Prietob
a Servicio de Dermatología y Venereología, Hospital Clínico Universitario de Valladolid, Valladolid, España
b Servicio de Dermatología y Venereología, Complejo Asistencial Universitario de León, León, España
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Sra. Directora:

La pirámide nasal es un área fotoexpuesta con importante incidencia de tumores cutáneos, que se tratan de forma quirúrgica en la mayor parte de los casos. El ala nasal1, que se compone de mucosa, cartílago y piel, es una estructura anatómicamente compleja y consecuentemente presenta una compleja reconstrucción. Para la reconstrucción de defectos en el ala debemos tener en cuenta el tamaño y la profundidad del defecto, el color y la textura de la piel circundante, la simetría con el ala contralateral y las condiciones de los tejidos perilesionales, así como considerar las posibles zonas donantes y sus características, y los antecedentes del paciente. El objetivo principal es preservar la función de la válvula y la estética de la pirámide nasal.

Describimos el caso de una mujer de 77 años, pluripatológica, que presentaba una recurrencia de carcinoma basocelular confirmada mediante biopsia en el ala nasal derecha.

La recidiva del tumor (fig. 1A) fue tratada con cirugía de Mohs (fig. 1B), siendo necesaria una única etapa para extirparlo completamente. Tras la cirugía, se observó un defecto de espesor total del ala nasal de 0,8×1cm, afectando al borde libre del ala.

Figura 1.

A) Recurrencia del carcinoma basocelular. Imagen tomada en la consulta preoperatoria. B) Primera etapa de cirugía de Mohs. C) Diseño del injerto sobre la base del hélix.

(0,3MB).

Para reparar el defecto decidimos emplear un injerto condrocutáneo compuesto, extraído de la base del hélix. En este caso, la zona donante idónea es el pabellón auricular, por su color y textura, y porque la zona anterior del hélix permite una extracción sencilla del injerto y la realización de cierre directo posteriormente2. Con ello conseguimos un injerto en bloque que presenta cartílago entre 2 superficies cutáneas. El cartílago3, aporta estabilidad mecánica y forma al injerto y al ala nasal, evitando el colapso del injerto con los movimientos respiratorios. Además, el cartílago previene la retracción de la cicatriz y preserva la funcionalidad de la válvula de forma secundaria.

En nuestro caso, en primer lugar, diseñamos el injerto en forma de «V»4 sobre la base del hélix, un milímetro más grande que el defecto (fig. 1C) y se extrajo en bloque. El defecto resultante en el hélix fue suturado mediante puntos simples (fig. 2B).

Figura 2.

A y B) Resultado tras la cirugía. C) Diez semanas después.

(0,28MB).

Para fijar el injerto a la zona receptora se inició suturando la pieza a la parte interna del ala nasal, para ello se empleó una sutura reabsorbible de 5/0. Posteriormente el injerto fue inmovilizado mediante un taponamiento nasal. Finalmente, la piel de la zona externa3 fue suturada con seda de 5-0 (fig. 2A).

El primer injerto compuesto obtenido de pabellón auricular para la reconstrucción de la pirámide nasal fue descrito por Konig en 19025, y como principales ventajas encontramos que la cirugía se realiza en una sola etapa, con un único bloque y permitiendo un único tiempo quirúrgico.

Entre los factores que disminuyen la supervivencia del injerto condrocutáneo están el tabaco, el compromiso del lecho vascular por radioterapia previa, la presencia de cicatrices, la diabetes y la arteriosclerosis grave. Los injertos de gran tamaño tienen una alta demanda metabólica, lo cual disminuye la probabilidad de supervivencia, por ello descripciones previas recomiendan un injerto condrocutáneo con un diámetro máximo de 10mm3,4,6. Por otra parte, se han reportado buenos resultados con injertos de hasta 10×18mm7. Lo idóneo es que el centro del injerto no diste más de 0,5cm del aporte vascular.

Entre las complicaciones que se pueden presentar después de la extracción del injerto están las asimetrías, las contracturas del pabellón auricular, las deformidades y las cicatrices hipertróficas o hipo/hiperpigmentaciones.

Este injerto condrocutáneo permite la reconstrucción en un único tiempo quirúrgico de las 3 capas del ala nasal, preservando la funcionalidad y la estética (fig. 2C), y siendo una buena opción para defectos iguales o menores a 1cm.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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