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Vol. 98. Núm. 1.
Páginas 65-68 (Enero 2007)
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Museo Olavide (I): historia
Olavide Museum (I):history
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L. Conde-Salazara, F. Herasa
a Servicio de Dermatolog??a Laboral. Escuela Nacional de Medicina del Trabajo. Instituto de Salud Carlos III. Madrid.
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Introducción

Desde hace muchos años, una de las prioridades de los dermatólogos españoles ha sido la recuperación de las figuras que componían el denominado Museo Olavide 1. Las sucesivas Juntas Directivas de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) se han esforzado por localizar estas figuras, con el fin de exponerlas ante todos los dermatólogos. Gracias al trabajo de numerosos compañeros, en diciembre de 2005 la Junta Directiva presidida por el Prof. José Luis Díaz Pérez, pudo recuperar las 120 cajas que faltaban para tener al completo lo que pudo ser el Museo Olavide, cumpliendo así la promesa que realizó durante su campaña electoral.

La actual Junta Directiva, presidida por el Prof. Julián Sánchez Conejo-Mir, ha recogido el difícil reto de hacer que estas figuras recuperadas sean restauradas y se pueda disponer de un lugar adecuado para su exposición. Para ello, ratificó por unanimidad mi nombramiento como Director del Museo Olavide, encargándome de llevar a buen fin dicho trabajo. El reto es difícil y el coste económico importante, pero la nueva Junta ha decidido apoyar de forma incondicional esta iniciativa, por pensar que la recuperación de este tesoro artístico supondrá un prestigio para la Academia y para todos los dermatólogos en general.

En la última Junta Directiva de septiembre de 2006, el Dr. Esteban Daudén Tello, actual director de Actas Dermo-Sifiliográficas, comentó la posibilidad de añadir en la revista una nueva sección denominada «Museo Olavide», donde se expondría la historia de la creación de dicho museo, su recuperación, los escultores que participaron y algún comentario de las numerosas figuras de cera existentes. Estos moldes representan un gran abanico de enfermedades dermatológicas, algunas de las cuales son hoy en día inexistentes, pero que sirven como enseñanza del gran auge que tuvieron en otras épocas.

Poseemos muy pocos datos sobre el Museo Olavide, ya que gran parte de la documentación se quemó junto a los archivos del Hospital San Juan de Dios, en el bombardeo que sufrió este centro el 19 de noviembre de 1936, durante la Guerra Civil. Por ello, existen muchas lagunas acerca de la historia de este museo, aunque creemos que entre los 120 cajones recuperados últimamente puede encontrarse documentación que desvele algunas incógnitas.

El Museo Olavide: historia

A mediados del siglo xix se comienza a implantar en la enseñanza médica, y principalmente en la Anatomía y la Dermatología, el estudio con figuras de diversa composición. Estas figuras se realizan «a pie de enfermo» y suplen las carencias de medios audiovisuales, no desarrollados aún en ese tiempo. Una de las formas más características eran las figuras de cera o moulages, que tuvieron su máximo esplendor en París a finales del siglo XIX y principios del XX.

Fue en el Congreso Mundial de Dermatología celebrado en París en 1889, cuando se inauguró de forma oficial el Museo del Hospital de Saint Louis, despertando una gran admiración entre todos los congresistas, quienes regresaron a sus respectivos países con la intención de crear museos semejantes. Pocos años después, casi todos los centros dermatológicos europeos disponían de colecciones de figuras muy similares a las del Hospital de Saint Louis. En España el mejor ejemplo lo constituía el Museo Olavide.

El Museo Olavide tenía como antecedente el Gabinete Dermatológico de la Facultad de Medicina, en el que se exhibían láminas y figuras de cartón piedra de la colección de Thibert. Otro antecedente digno de reseñar es el del Museo Anatómico y Patológico del Hospital General, creado en 1851 con algunas piezas de disección modeladas y pintadas por el Dr. González Velasco 2-4.

El Museo Olavide fue fundado por el ilustre dermatólogo Don José Eugenio Olavide a mediados del siglo xix, e inaugurado en 1882. A partir de ese momento su historia ha estado llena de toda clase de vicisitudes, que llevaron lentamente a su desaparición en los años 1966 y 1967, al ser demolido el Hospital de San Juan de Dios, situado en aquellos años en la calle Dr. Esquerdo de Madrid. La localización del museo siempre estuvo unida al Hospital San Juan de Dios, desde que éste se ubicaba en la calle Atocha, pasando por su traslado a la calle Dr. Esquerdo en 1897.

Según datos del último número de El Siglo Médico, la inauguración del museo del Hospital de San Juan de Dios se realizó en 1882, posiblemente el 26 de diciembre de dicho año, con el nombre de Museo Anatomo-Patológico, cromo-litográfico y microscópico del Hospital San Juan de Dios. Durante dicho acto Olavide pronunció un discurso en el que hizo referencia a los trabajos realizados y a las personas que habían participado, siendo contestado de forma entusiasta por el Dr. Castelo. De todas formas, también existe una cita en el catálogo del Museo Anatomo-Patológico, en donde se indica que el museo, junto con el laboratorio micrográfico, fue creado en los años setenta por iniciativa de los Exmos. Sres. D. José Eugenio Olavide y D. Eusebio Castelo Sierra, profesores eminentes del hospital 2. A la muerte de Olavide (1901) el museo pasa a denominarse Museo Olavide, como se conoce en la actualidad. En el museo, además de los modelados de cera, se mostraban preparaciones, fotografías y fototipias realizadas por Mendoza y Olavide hijo, junto con las láminas del libro de Olavide Clínica Iconográfica.

El Museo Olavide fue inaugurado de forma oficial dos años antes que el del Hospital de Saint Louis (París). Este último se comenzó a construir como museo-biblioteca en 1884, siendo inaugurado en 1889, con motivo del I Congreso Internacional de Dermatología. No obstante, desde 1867 J. Baretta, principal escultor del museo parisino, ya realizaba figuras de cera que se iban almacenando en diversas salas 5.

El conocimiento Internacional del Museo Olavide se produce en 1889, cuando 90 figuras, todas ellas realizadas por Enrique Zofío, son trasladadas a París para ser mostradas en el I Congreso Internacional de Dermatología. Los Dres. José Olavide (padre e hijo), Eusebio Castelo y Fernando Castelo 6 fueron quienes se encargaron de este traslado. Los modelados de Zofío fueron elogiados por personalidades como Kaposi, Boeck o Morris, destacando el color de las figuras españolas, con un tinte distinto según la profesión o el tipo de enfermedad, algo que contrastaba con el tinte casi uniforme de las figuras de Baretta. De hecho, se cree que el escultor francés aplicaba una fórmula constante para dar un color general a la masa de la cera de todas sus figuras 2.

Las figuras del Museo Olavide eran de tamaño variable. A diferencia del museo francés, los moldes de Zofío abarcaban una amplia zona de piel sana junto a la lesión que se pretendía representar. De esta forma, se podía identificar la región anatómica afectada y comparar la piel enferma con la sana. Algunos de los moldes representaban un cuerpo al completo, algo que también era toda una novedad.

Las figuras se agrupaban en vitrinas o armarios acristalados, siguiendo un criterio variable; bien etiológico, morfológico, bien por semejanza clínica. Cada pieza se solía acompañar de una historia o leyenda sucinta (figs. 1 y 2). En una nota se indicaba la consulta a la que pertenecía el paciente del que se había extraído el molde. Es curioso el hecho de que todas las figuras realizadas por Zofío estaban numeradas y contaban con una historia clínica, mientras que las realizadas posteriormente por Barta y López Álvarez carecen de numeración y de historia clínica, lo que complica su catalogación.

Figura 1. Lupus escrofuloso fagedénico en periodo de reparación.

Figura 2. Historia original del lupus escrofuloso fagedénico en periodo de reparación.

En 1903 la Imprenta Provincial (calle Fuencarral, 48) edita el Catálogo del Museo Anatomo-Patológico del Hospital de San Juan de Dios. Creemos que éste es el único catálogo existente. En él se hace referencia a 367 figuras, distribuidas en 33 armarios, existiendo en cada uno de ellos de 8 a 15 figuras. El armario 33 contiene dos estatuas yacentes; la primera representando una «tiña favosa generalizada», y la segunda un caso de «herpétide maligna exfoliatriz» en una mujer 3. Esta última figura se ha podido recuperar y ha sido expuesta durante el XXXIV Congreso de Dermatología celebrado en Madrid en mayo de 2006.

Desde 1927 hasta su cierre, en 1966, los únicos datos que poseemos indican que José Barta y Rafael López Álvarez siguieron realizando figuras, bien de forma individual o bien firmadas por ambos. Por ello, es muy probable que el número total de modelados que alcanzó el museo sobrepasara los 1.000 ejemplares.

En un párrafo del catálogo de 1903 se puede leer: «El escultor es el hábil artista D. Enrique Zofío, autor único de todos los modelados existentes en este museo, y debe hacerse constar en honor suyo que a instancias del actual Director, D. Fernando Castelo, se ha prestado gustoso a enseñar a otros sus procedimientos de modelado, composición de la masa, coloración, etc., a fin de que se perpetúe y no se paralice ni se extinga en el porvenir la vida del Museo» 3. El catálogo está firmado por el director, el Dr. Fernando Castelo, y por el encargado facultativo del museo, el Dr. José Olavide.

La entrada al museo estaba permitida a los médicos en horas determinadas. Los profesores del Hospital de San Juan de Dios, cuando lo estimaban conveniente, impartían las conferencias a sus alumnos sirviéndose para las demostraciones de esta magnífica colección. Por ejemplo, se sabe que Juan de Azúa (1859-1922), el primer catedrático de Dermatología de España, dictó ante estas figuras su última lección durante la mañana del día que falleció víctima de una hemorragia cerebral, el 5 de mayo de 1922 2.

Con el Museo Olavide no sólo se pretendía mostrar las enfermedades cutáneas a los médicos mediante los modelados de cera, sino que también tuvo una función divulgativa entre la sociedad. Así, sabemos que durante la Guerra Civil el museo era mostrado por Rafael López Álvarez a los milicianos que disfrutaban de permiso, de forma que comprendieran los estragos que causaban las enfermedades venéreas 7.

Las figuras del Museo Olavide eran conocidas en Europa y gozaban de un alto prestigio. Como ejemplo, sirva el siguiente hecho: en 1919, cuando don Florestán Aguilar organizó la Exposición Internacional de Medicina en el Palacio de Cristal de Madrid, se expusieron una serie de figuras del museo. La delegación alemana, que ya contaba con los museos de Dresde y Munich (destruidos posteriormente durante la Segunda Guerra Mundial) ofreció la cantidad de 30 millones de pesetas por las figuras expuestas 4.

No existen muchos datos sobre el museo, pero en una escena de la película «La terrible lección», filmada en 1927 y recuperada gracias al Dr. Carlos Daudén Sala, se observa el museo mientras el escultor José Barta Bernardotta se lo muestra a unos visitantes ilustres (fig. 3). Esta película fue dirigida por Fernando Delgado y producida por el Comité Ejecutivo Antivenéreo. El argumento y guión corresponden a Leopoldo Bejarano, y el asesoramiento científico al Dr. Julio Bejarano. En la película se hace un recorrido por el Hospital, pudiéndose observar en una de sus escenas la visita a una serie de figuras de cera que se ubicaban en una zona de pasillo o galería, junto a unas ventanas. Las figuras, al igual que en el Hospital de Saint Louis de París, se guardaban en grandes vitrinas acristaladas desde el suelo al techo.

Figura 3. José Barta enseñando el museo. Fotograma tomado de la película La terrible lección. Director: Fernando Delgado; guión: Leopoldo Bejarano; argumento: Leopoldo Bejarano; director de fotografía: Enrique Blanco; asesor científico: Julio Bejarano; tema: lucha antivenérea; 35 milímetros; blanco y negro; muda; duración: 14 minutos y 31 segundos. 1927.

La dirección del museo parece ser que en un principio recayó en Don José Olavide, posteriormente en su hijo, José Olavide Malo, y creemos que a éste le sucedió José Barta, y finalmente Rafael López Álvarez, como se afirma en una entrevista aparecida en 1966 en el periódico ABC 4. Esta entrevista se realizó poco antes del cierre del museo y del embalaje de los modelados. A partir de entonces se perdió la pista de estas figuras y entraron a formar parte de la leyenda entre los jóvenes dermatólogos de la época.

En diciembre de 2005, y tras múltiples investigaciones, se recuperan los 120 cajones que creemos que completan la colección del Museo Olavide, pero la historia de esta recuperación, que no tiene desperdicio, será detallada en próximos números de esta revista.


Correspondencia:

Luis Conde-Salazar Gómez.

Servicio de Dermatología Laboral.Escuela Nacional de Medicina del Trabajo.Instituto de Salud Carlos III.

28040 Madrid.

lconde@isciii.es

Bibliograf??a
[1]
Breve historia de la dermatolog??a en Espa??a. Actas Dermosifiliogr. 2000;91:47-51.
[2]
Los or??genes de la Escuela Madrile??a de Dermatolog??a. Tesis doctoral. Madrid: Universidad Complutense; 1996.
[3]
Cat??logo del Museo Anatomo-Patol??gico del Hospital de San Juan de Dios de Madrid. Madrid: Imprenta Provincial; 1903.
[4]
Un museo entre par??ntesis: Olavide. Visita a los Museos de Madrid. ABC; 14 de diciembre de 1966.
[5]
Los Museos de Cera Dermatol??gicos. En: Piel de Cera. Ed. Luz??n (pendiente de publicaci??n).
[6]
Jos?? Eugenio de Olavide (1): Biograf??a, actividad asistencial, docente y acad??mica. Actas Dermosifiliogr. 1998;89:495-503.
[7]
Las esculturas del miedo. Las enfermedades ven??reas aumentan alarmantemente. Pero aqu?? son cosas de museo. QU??; 6 de marzo de 1978.
Idiomas
Actas Dermo-Sifiliográficas

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