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Vol. 108. Núm. 5.
Páginas 478-480 (Junio 2017)
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Carta científico-clínica
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Parafinoma de pene: ¿le hacemos una ecografía?
Penile Paraffinoma: Should We Perform Ultrasound?
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C. Morales-Raya
Autor para correspondencia
carlosmoralesraya@hotmail.com

Autor para correspondencia.
, A. Calleja-Algarra, F. Tous-Romero, R. Rivera-Díaz
Servicio de Dermatología, Hospital Universitario 12 de Octubre, Madrid, España
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Sra. Directora:

El término parafinoma hace referencia a la alteración histológica producida por la inyección subcutánea de parafina o aceite mineral, que se caracteriza por un patrón seudoquístico descrito en la literatura científica como imagen en «queso suizo»1. Las propiedades intrínsecas a este material, inerte y no reabsorbible, hace que tradicionalmente se haya utilizado para dar volumen a ciertas áreas corporales, como los pómulos, los labios o las mamas y genitales externos2,3.

Un varón de 42 años procedente de Rumanía, con una tumoración en el dorso del pene, de crecimiento progresivo en los últimos 20 años. La lesión había permanecido estable hasta 15 días antes, momento en que comenzó a inflamarse paulatinamente hasta desarrollar una úlcera dolorosa central. En la exploración física se observó una tumoración de consistencia pétrea de 5×7cm de diámetro en la región dorso-lateral derecha del cuerpo del pene, sobre la cual asentaba una úlcera de un centímetro de diámetro, fondo fibrinoso y ligera exudación serosa (fig. 1a). En cara ventrolateral izquierda del pene se observaba una tumoración subcutánea, redondeada, dura, de unos 2cm de diámetro, no dolorosa a la palpación (fig. 1b). Llamaba la atención, la existencia de múltiples adenopatías inguinales pétreas bilaterales e indoloras. Dada la concordancia clínica del cuadro con el espectro de las complicaciones a largo plazo por materiales de relleno inyectables, se realizó una meticulosa anamnesis que finalmente reveló un antecedente de inyección local de «lápiz de labios derretido» en varias ocasiones con el fin de aumentar el tamaño del pene.

Figura 1.

A) Tumoración de consistencia pétrea, con úlcera de fondo fibrinoso, en cara lateral derecha del pene; B) Nódulo subcutáneo duro, móvil y de contornos lisos, no adherido a planos profundos.

(0,18MB).

En el estudio histopatológico se encontró una esclerosis difusa eosinófila de la dermis reticular y del tejido subcutáneo que sustituía completamente el lobulillo adiposo preservando los septos. Focos aislados de infiltrado linfocitario y múltiples cavidades vacías con células gigantes multinucleadas alrededor ilustraban la imagen típica en «queso suizo» (fig. 2).

Figura 2.

Imagen en «queso suizo», esclerosis difusa de dermis reticular y tejido celular subcutáneo con seudoquistes vacíos.

(0,29MB).

Se llevó a cabo un estudio ecográfico con sonda lineal de 14MHz de ambas lesiones. En la primera se objetivó un marcado engrosamiento focal del tejido celular subcutáneo del cuerpo del pene, sin identificarse colecciones ni cuerpos extraños definidos ecográficamente en su espesor (fig. 3 a). No se apreciaron alteraciones en los cuerpos cavernosos ni esponjoso. En la segunda lesión se observaba un nódulo hiperecogénico bien definido de 10×12mm de diámetro con sombra acústica posterior (fig. 3b). Asimismo, se apreciaban adenopatías inguinales bilaterales hiperecogénicas, sin hilio graso definido, en probable relación con drenaje linfático de material extraño.

Figura 3.

Ecografía de alta resolución realizada con sonda lineal de 14MHz: A) Marcado engrosamiento focal del tejido subcutáneo de la vertiente ventrolateral derecha del pene, con unos diámetros aproximados de 5×2,5cm. Cuerpos cavernosos preservados; B) Lesión seudoquística ovalada con marcada sombra acústica posterior.

(0,11MB).

El paciente fue intervenido quirúrgicamente por el servicio de urología, que realizó una extirpación completa de la zona afecta y plastia de reconstrucción mediante cierre directo. Desafortunadamente, el paciente rehusó completar el estudio con biopsia ganglionar y, tras la intervención, se perdió definitivamente su seguimiento.

La inyección de parafina o aceite mineral por personal no médico, con el objetivo de aumentar el tamaño del pene, constituye un problema frecuente en países de Europa del Este y ciertas zonas de Asia4. Debido a que los seres humanos naturalmente carecemos de enzimas específicas que degraden los aceites minerales, la inyección subcutánea de este tipo de sustancias va seguida de una reacción granulomatosa cuyo inicio se puede demorar años. Clínicamente suelen comenzar de forma muy inespecífica, con una induración progresiva, edema fluctuante y/o inflamación local de la zona afecta que, con el paso del tiempo, puede acompañarse de necrosis, ulceración y deformidad.

La histología es, sin duda, la clave para lograr un diagnóstico definitivo de estas lesiones. Típicamente, el parafinoma se caracteriza por la sustitución del tejido celular subcutáneo por espacios quísticos vacíos, de tamaño variable, que recuerdan la apariencia del «queso suizo»1. Se acompaña de una reacción granulomatosa a cuerpo extraño, con importante fibrosis, y un marcado infiltrado inflamatorio, principalmente compuesto por células gigantes multinucleadas4.

Aunque las alteraciones cutáneas en la zona de la inyección son las complicaciones más frecuentes, ocasionalmente, se pueden producir otras potencialmente más graves como en nuestro paciente con probable afectación adenopática regional5, e incluso, hay casos comunicados de afectación pulmonar fatal por migración del material de relleno usado6.

En cuanto al diagnóstico es importante una exhaustiva anamnesis, ya que en muchas ocasiones el paciente, por miedo o vergüenza, suele omitir el antecedente3. El diagnóstico diferencial que se plantea incluye procesos infecciosos como abscesos, chancro duro, trombosis de la vena dorsal del pene y tumores7. La ecografía por su disponibilidad y por ser una técnica económica, puede ser de mucha utilidad en este diagnóstico diferencial, pudiendo también determinar el grado de afectación de estructuras como cuerpos cavernosos o ganglios regionales, así como la eventual formación de abscesos o fístulas. Por otro lado, puede ayudar a identificar el tipo de material de relleno, ya que se han descrito patrones ecográficos específicos para algunos de ellos8-10. Ejemplo de estos patrones es el que se observa en la segunda imagen, llamado en tormenta de nieve, donde se aprecia una zona hiperecogénica con sombra acústica posterior. Este patrón es típico de materiales de relleno no reabsorbibles como el aceite de silicona, la silicona pura10 o, como en nuestro caso, la parafina líquida.

Hasta la fecha, el único tratamiento realmente efectivo y definitivo para el parafinoma del pene es la extirpación quirúrgica que, en ocasiones, puede precisar de importantes cirugías de reconstrucción mediante injertos y/o plastias para poder cubrir el defecto resultante5.

Es muy importante para el dermatólogo reconocer las complicaciones de los materiales de relleno, sobre todo aquellos realizados por personal no médico, siendo de gran ayuda la ecografía, tanto para la identificación del material de relleno como para el reconocimiento de complicaciones locales o afectación de ganglios regionales.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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